La Princesa Piel de Asno

Los mas ancianos cuentan que hace mucho tiempo Vivían un rey y una reina que se querían muchísimo. Tenían una hijita que era tan bella y cariñosa como la reina y tan simpática y buena como el rey.

Todos eran muy felices, porque en ese reino no faltaba nada, ya que en las cuadras del rey había un asno muy especial. Era un asno que convertía en oro todo lo que comía y después de digerirlo, expulsaba solo monedas de oro.

Un día la reina se puso muy enferma y antes de morir hizo prometer a su marido que solo se casaría con una mujer que fuera tan bella y tan cariñosa como ella.

El rey sufrió tanto con la muerte de su amada esposa, que se volvió loco y pensó que solo su hija era como la reina, así que decidió casarse con nuestra princesa. La pequeña asustada pidió ayuda a su hada madrina.

-No te preocupes, querida niña, ya veras como tu papa se cura: Pídele que te regale tres vestido muy especiales. Uno de color de tiempo, otro del color de la luna y un tercero que sea tan brillantes como el mismo sol- le aconsejo el hada.

Al enterarse de lo que pedía la princesita, el rey mando a sus mejores sastres hacer los vestidos. Como el rey no mejoraba todavía, la princesita decidió pedir un nuevo vestido: que sacrificara al asno y le regalase su piel. Esperaba que el rey no lo haría, pero el rey estaba tan loco que sacrifico al pobre animal.

Lo único que podía hacer la princesa era huir disfrazada con la piel de asno. Pero estaba tan fea vestida con aquella piel, que nadie quería recibirla. Al fin llego a una casa donde pudo esconderse de su padre. Piel de asno, que era como le llamaban la gente se hizo famosa por su simpatía y amabilidad; todos la querían mucho.

Un día paso por allí- mientras iba de cacería- el príncipe de otro reino que se enamoro tanto de Piel de asno que cayo enfermo. Los médicos dijeron que solo podría curarse con un pastel amasado por la mujer que amaba.

Pidieron que todas las muchachas del reino preparan un dulce, pero al hacerlo Piel de Asno perdió su anillo y decidió que se buscase la doncella que lo había hecho tan rico. Porque era que le había gustado mas.

Piel de Asno acudió al palacio con un vestido brillante como el Sol y el Príncipe se curo nada mas de verla.

Al poco tiempo el rey se puso bueno y, cuentan los mas ancianos, que, en aquel reino, todos volvieron a ser felices.

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