El pollito Cocorico

Picotín, picotán. Hoy he merendado un bizcocho muy rico. Bueno, tan rico tan rico como este cuento que os traigo hoy Cocorico Es un cuento de Marisa Núñez, editado por OQO editora. La mamá de Cocorico, la mamá gallina, estaban muy contenta con Cocorico. Y un día el pollito le pidió a su mamá que le hiciera un bizcocho muy rico. Así que la mamá gallina preparó un bizcocho muy rico para Cocorico.

Pero le dijo: Ay, mira, para poder hacerlo necesito leña para calentar el horno. “Yo voy”, dijo Cocorico. Y la mamá le dijo: “Pero mira, ten cuidado con gato pelado” “que cuando dice tres veces miau” “es para comer de un bocado.” Y Cocorico se fue al bosque y fue viendo rama a rama. Y pica, pica, pica, fue recogiendo todas las ramas, cuando de repente escuchó: Marramiau Marramiau, marramiau. Y Cocorico se quedó sin mover las plumas y dijo: Ay, no me comas, gato pelado, que soy un pollito muy chiquitito y mi madre me va hacer un bizcocho y necesito leña para calentar el horno. “Está bien”, dijo gato pelado. “No te comeré si me das medio bizcocho.” Cocorico volvió a su casa muy triste y su mamá le dijo: “Ay, no te preocupes, Cocorico, mira, yo voy a hacer un bizcocho grande, grande, grande, y le daremos la mitad a gato pelado”. Así que la mamá gallina y Cocorico empezaron a batir huevos por aquí y huevos por allá, tamizaron harina y luego le echaron azúcar y azúcar, y azúcar, azúcar, azúcar, azúcar y salió un bizcocho enorme. Cocorico se puso delante del bizcocho Picotí, picotá, ¡ay!, ¡qué rico! dijo Cocorico. Picotí, picotá, picotí, picotá, picotí, picotá, picotí, picotá, Que se lo comió todo. ¡Pero bueno! dijo la mamá gallina muy enfadada. Pero Cocorico, te lo has comido todo y no has dejado nada para gato pelado, y te va a comer de un bocado. Y en ese momento se escuchó la puerta y apareció gato pelado en busca de su medio bizcocho. La mamá gallina y Cocorico se escondieron dentro de una olla de barro.

Y escucharon una voz que decía: Miau, marramiau, marramiau. Soy gatopelado, y estoy oyendo a un pollito, y me lo voy a comer de un bocado Y Cocorico estaba muerto de miedo y no dejaba de piar. La mamá de Cocorico le tapó el pico a Cocorico Y lo abrazó. Y Cocorico empezó a temblar de miedo y con el temblor se empezó a mover la olla de barro y el gato pelado dijo: Marramiau Estoy oliendo un pollito y me lo voy a comer de un bocado.

Y Cocorico siguió temblando dentro de la olla y escucharon por tercera vez encima de la tapa a gato pelado: Marramiau. Estoy viendo un pollito y me lo voy a comer de un bocado. Y en ese momento gato pelado metió la pata dentro de la cazuela de barro y Cocorico que ya no podía dejar de respirar hizo: ¡Achís! Y estornudó tan fuerte que se rompió toda la vasija de barro en mil pedazos. Ay, ay, ay, ay, dijo gato pelado. Porque los trozos de barro empezaron a dar en un diente y se lo rompieron, le dejaron un ojo morado, y gato pelado salió corriendo de allí por temor a que también le aplastara el tejado. Y mamá gallina se puso muy contenta y le hizo a Cocorico un bizcocho para celebrarlo. Un bizcocho muy rico. y como Cocorico sabía que no se lo podía comer todo empezó: Picotí, picotá y partió el bizcocho en dos. Una mitad para Cocorico, y la otra mitad para su mamá. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Autor: Beatriz Montero

Fuente: Cuentacuentos Beatriz Montero