El Patito Feo

Doña pata había puesto cinco huevos y ésa era la razón por la que no le salían las cuentas. Vez tras vez repetía: uno, dos, tres, cuatro, cinco…….seis.

Tenía seis huevos en su nido. Uno era más grande que los otros y eso le extrañaba mucho. Pero como era todo una mamacita los empolló a todos.

Un día de mucho calor nacieron los polluelos. Todos eran muy lindos. Bueno, casi todos. Uno de ellos era grandote y de un color gris muy feo. Aun así, doña Pata le quería como a los demás.

Lo triste era que todos no eran tan buenos, como mamá, y se burlaban de él.

Los días pasaron y el patito cada vez estaba más triste y solo. Aunque doña Pata regañaba a sus polluelos, éstos no juga
ban con él. Cuando se les acercaba, le empujaban hacia el barro hasta que se quedaba todo manchado.

Un día, el patito feo, mientras nadaba vio unas aves preciosas. ¿cómo se llaman esas aves tan lindas? Dijo con admiración.

Son cisnes, las aves más lindas de este lago, respondió un pez malhumorado.

Llegó el invierno. Todo se cubrió de nieve. Hacia tanto frió que nuestro amiguito se pasaba el nido dentro del nido. Solo pensaba en lo feo que era.

¿Cómo podría ser bello?, se preguntaba en voz alta.

Sé bueno por dentro y serás hermoso por fuera, le aconsejó.

Lo intentaré. Intentaré ser un patito hermoso y bueno, respondió convencido el patito feo. Y así lo hizo.

Llegó la primavera y el patito salió de su nido aleteando de alegría. Se encaminó hacia el lago a nadar, cuando vio unos cisnes que se acercaban a él. Patito feo se quedó asombrado, cuando vio que le hablaban.

¿Cómo te llamas amigo?, le preguntó un blanco y majestuoso cisne.

Me llamo feo, respondió con tristeza nuestro amiguito.

¿Feo? Eso será una broma. Mírate en el agua y sabrás porque no te creemos, replico el cisne muy simpático.

Nuestro amigo se fue hacia el lago y al mirarse en el agua se quedo sorprendido. Al crecer se había convertido en un hermoso cisne con el cuello largo y blancas plumas.

Nunca había sido un pato, sino un cisne pequeño y ya sabéis que los cisnes pequeños son feos.

Pero lo mejor de esta historia es que había aprendido una gran lección:

Todos te tendrán admiración si posees un gran corazón.