El Gato con Botas

Había una vez un molinero que tenia tres hijos pero, como era muy anciano, un día se murió. los tres hijos, muy tristes, fueron ante el notario para conocer el testamento de su papa.

-Dejo a mi hijo mayor mi molino blanco, para que trabaje en el. A mi segundo hijo le dejo mi asno que, aunque es un poco testarudo, le servirá para cargar los sacos de harina. Y a mi hijo pequeño, como no tengo nada mas, le dejo mi gato, que es muy listo -termino de leer el señor notario.

Los dos hermanos mayores se marcharon al molino y dejaron al menor con su gato. Estaba pensando que iba a hacer con el, cuando el animal comenzó a platicar, ante el asombro del muchacho.

-Yo puedo haceros muy rico, mi señor. Solo tenéis que hacer lo que os diga. Buscadme ropa apropiada: un sombrero con plumas de colores, un traje y unas botas de cuero.

-¿Unas botas de cuero? -pregunto asombrado el joven.

-Exacto y ya veréis lo que puedo hacer -dijo el simpático minino.

El muchacho le visito con lo que le había pedido. El gato estaba tan elegante que parecía el mismo.

Se marcho hacia el palacio del rey y por el camino cazo una hermosa liebre. Presentándose ante el rey hizo una gran reverencia.

-Permitidme, majestad, que os entregue este regalo en nombre del Ilustrísimo Marques de Carabas. Mi señor, que se preocupa por su majestad, desea que comáis a gusto.

El rey se puso muy contento, aunque no sabia quien era aquel Marques de Carabas. Como el gato hizo lo mismo varios días el rey creyó que era alguien muy importante.

Cierto día el gato dijo a su amo:

-Ya va siendo hora que conozcáis a su majestad.

-¿Como lo vamos a hacer con esta ropa tan remendada que visto?

-se lamento el muchacho. -No os preocupéis por eso.

Solo tenéis que esperarme bañándoos en el rió. Lo demás corre de mi cuenta -contesto el animoso gato.

El rey y su hermosa hija, cuando se les acerco nuestro gato, simulando estar muy agitado.

-¡Majestad!, ¡Majestad!, mi señor estaba bañándose en el rió, cuando unos ladrones le han quitado su ropa. ¿Podríais ayudarle?

El rey, que estaba muy agradecido por todos los regalos, mando a sus criados por ricos vestidos para el joven.

Después de ponérselos, se presento ante el rey y estaba tan elegante y hermoso que la princesa se enamoro al instante de el.

-Mi señor tiene el honor de invitaros a su castillo. Yo me adelanto, pero seguid este camino y llegareis ante el. Es aquel que se ve a lo lejos

-dijo el gato ante la mirada extrañada del muchacho.

El gato con botas se fue corriendo hacia el castillo del Ogro Malo, al que encontró en el interior del gran salón.

-¿Que haces aquí desgraciado gato? -gruño el enorme ogro.

-He oído hablar mucho de tu magia, pero no me lo creo

-contesto tranquilamente el gato.

-¡Infeliz!¿No crees que puedo transformarme en el animal que yo quiera? Anda, dime un animal y me convertiré en el -dijo enojado el Ogro.

-A ver, conviértete en … un elefantes -dijo el gato.

Nada mas decirlo el ogro se convirtió en un elefante gigantesco.

-Bueno, eso es muy fácil, por que es muy grande.

Pero ¿te convertirías en un ratón? -pregunto el minino.

En un momento el Ogro tomo la forma de un pequeño ratón.

Entonces el gato se lanzo sobre el y se lo comió.

Cuando el rey llego, quedo impresionado por aquel magnifico castillo. Con el tiempo, el humilde hijo del molinero y la hermosa princesa se casaron y fueron muy felices.

El muchacho estuvo siempre muy contento con el gato que había heredado y aprendió la lección dada por su padre:

Mas útil ha sido el minino, que juntos asno y molino.

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