Llamadas telefónicas aterradoras

Llamadas desde el m√°s all√°, llamadas que saben cosas que nadie sabe de ti, llamadas que hacen que tu pasado te persiga, llamadas que avisan de horribles cr√≠menes que van a suceder, llamadas durante las que desaparece tu ser m√°s querido‚Ķ Y es que, cuando el tel√©fono suena, nunca sabes que puede suceder, ni quien estar√° al otro lado.

Esta es la lista de historias de llamadas 100% reales, inexplicables, misteriosas, en muchas ocasiones tr√°gicas, y de las que posiblemente nunca obtendremos respuesta.

La historia de terror de la familia Kuykendall comenz√≥ en Febrero de 2007 cuando el tel√©fono celular de Stacy, hija de la familia, de 16 a√Īos de edad, comenz√≥ a dar problemas. Al parecer algunos mensajes sin texto se enviaban a conocidos y amigos, pero achac√°ndolo a un peque√Īo defecto o aver√≠a del terminal, no le dieron m√°s importancia. El problema lleg√≥ un poco m√°s tarde, cuando en el tel√©fono familiar se comenzaron a recibir llamadas diarias de una persona desconocida, que poco a poco se convirtieron en salvajes amenazas.

‚ÄúOs voy a cortar el cuello a todos‚ÄĚ, ‚ÄúVais a morir‚ÄĚ, ‚ÄúOs matar√© a vosotros, matar√© a los abuelos, y matar√© a vuestras mascotas‚ÄĚ Ante la gravedad de lo que ocurr√≠a, la familia decidi√≥ poner el asunto en manos de la polic√≠a, que rastre√≥ las llamadas encontrando al culpable: Hab√≠an sido realizadas desde el tel√©fono de Stacy. Enojados por la gamberrada, aunque ella negaba todo, sus padres le retiraron el tel√©fono. La sorpresa fue enorme cuando las llamadas prosiguieron, y tambi√©n proced√≠an del tel√©fono de Stacy, incluso cuando ella ya no lo ten√≠a y se encontraba apagado y bajo custodia. La situaci√≥n empeor√≥ todav√≠a m√°s, cuando en muchas ocasiones recib√≠an llamadas en sus celulares y fijo, y al otro lado del tel√©fono se escuchaban conversaciones de la familia que hac√≠a unas horas hab√≠an sucedido, les dec√≠an la ropa que se hab√≠an puesto 5 minutos antes al salir de la ducha, o el lugar exacto donde se encontraban en ese momento.

De alguna manera alguien los estaba grabando, sab√≠a absolutamente todo de sus vidas, e insist√≠a que iba a matarlos a todos. Los Kuykendall aterrorizados, cambiaron sus n√ļmeros de tel√©fono, l√≠neas y terminales hasta en 3 ocasiones, pero los sucesos se repet√≠an una y otra vez.

Dos familias m√°s, unos vecinos de los Kuykendall, y una familiar, comenzaron a sufrir el mismo acoso‚Ķy ante la gravedad de la situaci√≥n el FBI se hizo cargo de las investigaciones. La conclusi√≥n de la misma, a pesar de que expertos en seguridad aseguraban lo contrario, fue que no sab√≠an como se podr√≠a hacer, y que posiblemente fueran ellos mismos los que se estuvieran auto acosando. Un buen cierre en falso debido a la carencia de expertos. Un d√≠a, lo mismo que hab√≠an llegado, las llamadas desaparecieron, y la familia pudo continuar su vida con normalidad a pesar de sentir escalofr√≠os, cada vez que suena el tel√©fono.

En 2008, Brandon Swanson, un estudiante universitario de 19 a√Īos de edad, conduc√≠a hacia su casa en MarshallMinnesota, por caminos de tierra y carreteras secundarias tras una fiesta a la que hab√≠a asistido en casa de un amigo. Seguramente el haber tomado alguna copa le hizo evitar las carreteras principales para no caer en los temidos controles de alcoholemia, aunque en ese momento, nadie sab√≠a que no volver√≠an a ver a Brandon jam√°s. A la 1:30 de la ma√Īana, Brandon perdi√≥ el control de su veh√≠culo debido a la grava del camino para acabar en una zanja junto al mismo. Un accidente sin importancia, pero que dejaba el auto inutilizado, y le imped√≠a proseguir el camino hacia su casa.

A la 1:53 de la ma√Īana, Brandon llamaba a su padre para pedirle ayuda y solicitar que fuera a buscarlo d√°ndole su posici√≥n: ‚ÄúS√≠, estoy justo entre el campamento de verano abandonado y ese motel con la casa espeluznante en la espalda.‚ÄĚ El padre de Brandon no cort√≥ la comunicaci√≥n mientras iba en su ayuda para que fuera gui√°ndolo hacia su posici√≥n. Sin embargo, Brian, que as√≠ se llama, no lograba encontrarlo siguiendo las indicaciones que su hijo la daba‚ÄĚ. Exactamente 47 minutos despu√©s de establecerse la comunicaci√≥n, Brandon pronunci√≥ sus √ļltimas palabras: ¬°Oh, mierda!, y antes de que el padre pudiera recriminarle el usar ese tipo de lenguaje la llamada se cort√≥. Aunque el tel√©fono continuaba operativo, Brandon no volvi√≥ a contestar m√°s. Cientos de personas, perros rastreadores, y un helic√≥ptero se sumaron a la b√ļsqueda, pero sin √©xito alguno. La triangulaci√≥n de las llamadas demostr√≥ que Brandon no se encontraba donde originalmente cre√≠a sino a 20 kms de distancia, y no fue hasta 4 meses despu√©s cuando su coche fue encontrado vac√≠o y sin signos de violencia.

El rastreo de los alrededores no dio resultado alguno, y se especul√≥ con que pudiera haber ca√≠do accidentalmente a un r√≠o cercano, aunque el tel√©fono m√≥vil permaneci√≥ activo durante 3 d√≠as m√°s, por lo que no cay√≥ al agua con √©l, y su padre no escuch√≥ el estruendo de una persona cayendo al agua, chapoteos, o peticiones de auxilio. Cayera al r√≠o, fuera atacado, se accidentara o decidiera desaparecer, nadie ha vuelto a saber de Brandon, y Brian y Anette Swanson, sus padres, contin√ļan busc√°ndolo con la esperanza de que un d√≠a lo encontrar√°n, aunque posiblemente nunca sepamos que fue lo que vi√≥ o sucedi√≥ para que sus √ļltimas palabras conocidas fueran Oh Mierda‚Ķ

Bashir Kouchacji, es un inmigrante de origen liban√©s, que se estableci√≥ en Washington a finales de los a√Īos 70. Buscando su propio sue√Īo americano, abri√≥ el Marrakech, exitoso restaurante de estilo √°rabe que funcionaba a la perfecci√≥n. Sin embargo un d√≠a las llamadas al restaurante comenzaron a sucederse, una voz que parec√≠a de un hombre √°rabe unas veces, o que imitaba a un ni√Īo o a una ni√Īa en otras.

Las comunicaciones, que amenazaban con matar a Bashir, se suced√≠an diariamente a un ritmo fren√©tico, y mostraban conocer su pasado. Durante 1974, Bashir, fue secuestrado por la Organizaci√≥n para la Liberaci√≥n de Palestina, que lo acusaba de ser un esp√≠a para la CIA. Tras un intento de suicidio, los captores cometieron el error de llevarlo a un hospital, circunstancia que aprovech√≥ para escapar. Las llamadas dec√≠an que hab√≠a roto el C√≥digo de Conducta de los secuestrados y que ten√≠a que morir. El FBI rastre√≥ las llamadas y llegaron a una conclusi√≥n sorprendente, se realizaban desde diferentes tel√©fonos p√ļblicos del √°rea metropolitana de Washington, pero era imposible que las realizara s√≥lo una persona debido a los horarios y distancias. Hab√≠a un grupo organizado detr√°s de Bashir.

Las llamadas lo persegu√≠an incluso en sus vacaciones, su coche fue manipulado y se incendi√≥, comenzaron las pintadas de estrellas de David en su fachada‚Ķ El acoso lleg√≥ hasta tal punto que Bashir voluntariamente ingres√≥ en un asilo mental para tratar los problemas que le estaban generando, y no era para menos, ya que en el periodo de m√°xima actividad, s√≥lo en el restaurante, se recibieron 7000 llamadas amenazantes en un periodo de 4 a√Īos. Pasado el tiempo las amenazas continuaron, pero con una densidad mucho menor, lo que le permiti√≥ rehacer su vida normal, aunque padecer√° man√≠a persecutoria de por vida.

A día de hoy, los acosadores siguen en libertad y jamás fueron identificados.

El 12 de Septiembre de 2008, un gran accidente conmovi√≥ el √°rea metropolitana de Los √ĀngelesUSA. Debido a un despiste del maquinista de un tren de pasajeros perteneciente a la empresa MetroLink, que se encontraba enviando mensajes con el m√≥vil en ese intante, el convoy equivoc√≥ la v√≠a y se estrell√≥ de frente contra un tren de carga de la empresa Union Pacific, con la fatal consecuencia de 25 personas muertas y 135 heridas de diferente consideraci√≥n.

Uno de los muertos era Charles Peck, que regresaba de Los √Āngeles tras una entrevista de trabajo en un peque√Īo aeropuerto de la zona. Los servicios de emergencia comenzaron a evacuar a los heridos y a retirar los cad√°veres de entre el amasijo de hierros que se hab√≠a convertido el primer y el segundo vag√≥n‚Ķ Charles, fue uno de los √ļltimos en ser rescatado, debido a que se encontraba en la zona que m√°s hab√≠a sufrido en el impacto, y por la naturaleza de sus heridas, hab√≠a muerto en el acto. Sin embargo, durante la noche, mientras los servicios de rescate segu√≠an buscando y a√ļn no hab√≠a sido encontrado, el tel√©fono de Charlesllam√≥ a su prometidaa sus hijos, a su hermano, a su hermana, y a su madrastra, que ya sab√≠an del accidente y que Charles iba en el tren.

Las llamadas fueron reales seg√ļn se confirm√≥, duraron unos segundos en los que todo era silencio, y despu√©s se cortaban sin m√°s. Incluso su hijo, a pasar del silencio trataba de animarlo: ‚ÄúTe amamos pap√°, debes aguantar, est√°n tratando de llegar hasta ti.‚ÄĚ Sin embargo el cuerpo de Charles ni ten√≠a el m√≥vil en la mano ni mostraba signos de que pudiera haber sobrevivido ni un solo instante a la colisi√≥n. Quiz√°s, como muchos dicen, el esp√≠ritu de Charles, s√≥lo quiso despedirse de sus seres queridos, antes de partir hacia otro lugar, constituyendo as√≠ un claro ejemplo de las llamadas desde el m√°s all√°, que tantas veces se han producido.

La ma√Īana en la que John Fidgerald Kennedy fue asesinado, un operador de llamadas de larga distancia de la empresa General Electric atendi√≥ una extra√Īa comunicaci√≥n procedente del √°rea de Los √Āngeles, a las 10 en punto de la ma√Īana, dos horas menos que en Dallas. La voz, de una mujer joven, visiblemente alterada, quer√≠a que le pasara con alguien, para avisar que el presidente Kennedy iba a ser asesinado 10 minutos m√°s tarde. La voz, totalmente perturbada por un ataque de nervios, parec√≠a decir cosas inconexas, como ‚ÄúJusticia, la Corte Suprema, va a haber fuego en las ventanas y van a incendiar al Gobieno‚ÄĚ, para cortarse la comunicaci√≥n poco despu√©s. La llamada se repiti√≥ a las 10:10 de la ma√Īana, diciendo esta vez que el presidente morir√≠a a las 10:30.

La nueva llamada se cort√≥ a las 10:25, justo cuando el coche presidencial estaba en Dallas cerca de encarar la calle Elm. A las 10:30, el presidente Kennedy fue abatido. El operador, que crey√≥ que se trataba de una loca, al enterarse de la noticia del asesinato, puso el caso en manos del FBI, que concluy√≥ que la llamada no pod√≠a ser localizada pero que se trataba de una perturbada. Si no sabes qui√©n ha llamado, ¬Ņc√≥mo puedes saber que es una perturbada? Seis d√≠as m√°s tarde de la muerte del presidente, el cuerpo de una joven actriz, Karyn Kupcinet, de 23 a√Īos, aparec√≠a sin vida en su apartamento de Los √Āngeles, v√≠ctima de una supuesta sobredosis. Investigaciones period√≠sticas posteriores, llegaron a la conclusi√≥n de que Karyn, fue la autora de la llamada. Pero el asesinato m√°s escandaloso de todos los tiempos, todav√≠a dio para m√°s‚Ķ

El 23 de Noviembre, un d√≠a tras la muerte del presidente, Lee Harvey Oswald, se encontraba ya detenido en el cuartel de la polic√≠a de Dallas acusado de ser el autor del crimen, y estaba a la espera de ser trasladado a la ma√Īana siguiente a la c√°rcel del condado. Esa misma noche, una llamada entrante sorprendi√≥ al oficial encargado del tel√©fono de la polic√≠a de Dallas en ese momento.

La llamada dijo: ‚ÄúTen√©is que cambiar el plan para trasladar a Oswald a la c√°rcel del condado. Nosotros vamos a matarlo‚ÄĚ y colg√≥. El oficial pas√≥ parte de la llamada, pero nadie le hizo caso. Al d√≠a siguiente, Jack Ruby acababa con la vida de Lee Harvey Oswald de un disparo en el pecho, al comenzar su traslado a la c√°rcel. Como despu√©s reconoci√≥ el agente, cuando escuch√≥ en televisi√≥n hablar al autor del segundo crimen, no le quedaron dudas: Quien hab√≠a avisado a la propia polic√≠a de que iban a matar al sospechoso, fue el propio Ruby.

Muy posiblemente, su vida y la de los suyos depend√≠a de que lo hiciera, pero sab√≠a que la silla el√©ctrica, le esperar√≠a si lo lograba. El tel√©fono es sin duda una herramienta imprescindible en la actualidad para la comunicaci√≥n e informaci√≥n en nuestras vidas, pero el anonimato que puede otorgar, el no ver lo que ocurre en el otro lado, o muchos otros factores, lo pueden convertir en un elemento misterioso o incluso da√Īino. Sea de la forma que sea, la pr√≥xima vez que suene, quiz√°s comiences a mirarlo con recelo, porque tras pulsar el bot√≥n verde, ahora sabes, que en ocasiones puede cambiar todo.