Muertos vivientes reales

Muertos vivientes reales
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Aquí en Cuentos de Terror veremos Muertos vivientes reales.

“Enfermedades que te convertirían en Zombies”

El Ophiocordyceps unilateralis es un hongo que no puede afectar a las personas, pero que nos sirve de recordatorio para asumir el poder de la Naturaleza. Sólo ataca a las hormigas, pero su fuerza de parásito destructivo es tal, que hizo que los creadores del juego The Last of Us, se basaran en su argumento, en una mutación de este que afectaba al género humano.

Zombie Reales - Cuentosde.com

El pequeño hongo es aterrador por si mismo a pesar de su pequeño tamaño: Infecta a la hormiga y se va alimentando de ella a la vez que toma el control de sus actos, el hongo va llenando el espacio de los tejidos devorados, y poco después, la hormiga dejará de tener control alguno de sí misma. Será un completo zombi que únicamente obedecerá la voluntad del parásito, y vivirá y sacrificará su vida para que el hongo cumpla su ciclo reproductivo e infecte a más hormigas.

Cuando el control es completo, el hongo ordena a la hormiga que lo traslade a un lugar húmedo cercano al suelo para favorecer su propio crecimiento, cuando el invasor está listo, hace que el insecto suba a un árbol y que muerda una hoja fuertemente para quedar fijados y que nada moleste su reproducción.

Llega un momento en el que el parásito ya no tiene espacio suficiente dentro del insecto, por lo que su cabeza eclosiona y brota el hongo en forma de tallo como si la cornamenta de un ciervo se tratara, la hormiga, devorada y destrozada muere quedando su cuerpo colgado de la hoja, desde la que el hongo lanzara sus esporas para infectar al mayor número de hormigas posible y continuar así su ciclo reproductor.

La enfermedad en su última etapa lleva al infectado a un estado de pesadilla, convirtiéndolo en un auténtico muerto viviente, antes de caer en coma y morir. Actualmente sólo en Africa existe riesgo de contagio, lo que supone que sea bastante desconocida en el resto del mundo, pero la realidad es que produce cada año alrededor de 100.000 muertes.

Muchos biomédicos consideran al trypanosoma brucei un elemento cercano a lo que podría desencadenar una epidemia zombie, la inclusión de nuevos compuestos sintéticos en algunas drogas de diseño han causado la aparición de comportamientos absolutamente salvajes entre quienes las consumen, al producir terribles alteraciones en el normal funcionamiento del cerebro. Es el caso de las catinonas, presentes en algunas sales de baño, y que causaron el brutal zombieataque de Rudy Eugene en las calles de Miami en 2012, en el que devoró la cara de Ronald Poppo antes de ser abatido por la policía, o el caso de Wayne Carter, que afectado por las sales de baño se resistió a su detención lanzándole sus propios intestinos a la policía de Nueva Jersey.

Otro ejemplo que produce auténticos zombies en cuanto a aspecto y que desencadena violentos comportamientos, es el del Krokodil, droga de diseño que carcome la piel de los consumidores, causando espantosas ulceras verdosas, y que en algunos casos causa violentos ataques, en donde intentan devorar a personas cercanas.

Y es que las drogas de diseño con compuestos creados en laboratorios clandestinos pueden afectar muy seriamente, incluso de forma irreversible, a la forma de trabajar habitual de tu cerebro, convirtiéndote en un auténtico muerto viviente, incluso en cuanto a conducta, desde el punto de vista de las sociedades desarrolladas, el vudú o la magia negra, puede parecer asunto de risa, pero es un problema muy real.

Las creencias en lugares como Haití o Nigeria son tan fuertes, que los afectados por esta clase de ritos, puede llegar incluso a morir, no existe una causa en el cuadro clínico, y no existe medicina capaz de devolverlos a su estado habitual; los grandes chamanes del vudú y de la magia negra son capaces con su escenografía, poder de persuasión, o incluso mediante el uso de drogas, de sumir a cualquier persona creyente en un estado carente de voluntad obedeciendo las órdenes del brujo sin poder evitarlo, y tened por seguro que son auténticos zombies sin voluntad que sacarán el corazón de cualquiera si así se lo han ordenado.

Así mismo se especula con el uso de sustancias que pueden dejar al ser humano en una especie de estado suspendido, en donde son dados por muertos y enterrados, para después ser devueltos a la vida como muertos vivientes, ni por un momento dudeís que los zombies son reales en los países donde el vudú está más arraigado.

La rabia es la enfermedad zombie por excelencia, causada por un virus que se transmite mediante el contacto con la saliva o mucosas de un animal infectado, sus síntomas tardan entre una semana y un año en manifestarse, momento en el cual nadie el mundo podrá hacer nada por tí, ya que si no es tratada de urgencia antes de presentarlos, una espantosa muerte está asegurada al ciento por ciento.

El virus ataca el sistema nervioso del paciente hasta llegar al cerebro causando síntomas absolutamente horrorosos, se comienza con fiebre, dolor de cabeza, espasmos, inquietud, agitación, taquicardia, fobia al agua, pérdida del habla, alaridos, intenso babeo, gran tendencia a la agresividad, furia descontrolada, alucinaciones, delirios, hasta llegar a la muerte poco después.

Tal es la situación de los infectados por rabia, que son atados para evitar ataques, y en muchas ocasiones se les pone una especie de bozal para que no puedan morder y escupir, el virus de la rabia es lo más parecido que existe, al mundo zombie que se nos presenta en televisión, y con un puñado de manipulaciones, podría desencadenar lo que el propio Centro para el Control De Enfermedades de Atlanta definió como apocalipsis zombie.

A estas alturas, todos hemos sentido en alguna ocasión la sospecha de que en el sótano -10 de algunas instalaciones militares se juega con nuestro futuro manipulando virus, bacterias, hongos y otros asesinos microscópicos, y sin duda es real, porque es algo que en el pasado ya se ha hecho. Pero por supuesto esas instalaciones y supuestas enfermedades creadas por el hombre, formaran parte de otros artículos.

Ahora solo queda por esperar, que el día que un potente microorganismo escape y llegue a la Naturaleza, se retrase lo máximo posible, porque si una cosa tengo clara, es que lo que puede pasar, termina pasando.

Tan sólo es cuestión de tiempo.

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