Cuento del león que no sabía escribir

Cuento del león que no sabía escribir
3.33 (66.67%) 3 votes

El león que no sabía escribir, de Martin Baltscheit. Pero eso no le importaba porque podía rugir y mostrar los dientes. Y no necesitaba nada más. Pero un día se encontró con una leona. La leona leía un libro y además era muy guapa. Cuentos infantiles.

El león se acercó y quiso besarla. Pero se detuvo y pensó: Una leona que lee es una dama. Y a una dama se le escriben cartas antes de besarla. Eso lo aprendió de un misionero que se había comido. Pero el león no sabía escribir. Así que fue en busca del mono y le dijo: ¡Escríbeme una carta para la leona! Y el mono… le escribió la carta. Al día siguiente, el león se fue a correos con la carta. Pero como quería saber qué es lo que le había escrito el mono. Se volvió y le pidió al mono que lo leyera. El mono leyó: Queridísima amiga: ¿quiere trepar conmigo en los árboles? Tengo muchos plátanos. ¡Exquisitos! Saludos, León. ¿Cómo? ¡Pero noooooo!, rugió el león. ¡Yo nunca escribiría algo así! Rompió la carta y bajó hasta el río.

Cuento del león que no sabía escribir - Cuentosde.com

Allí el hipopótamo le escribió una nueva carta. Al día siguiente, el león se fue con la carta a correos. Pero como quería saber qué es lo que le había escrito el hipopótamo. se volvió y el hipopótamo le leyó: Queridísima amiga: ¿Quiere usted nadar conmigo y bucear en busca de algas? ¡Exquisitas! Saludos, León. ¡Noooooo!, rugió el león.

¡Yo nunca escribiría algo así! Y esa tarde, le tocó el turno al escarabajo. El escarabajo se esforzó pero tremendamente e incluso echó un perfume en el papel. Al día siguiente, el león llevó la carta a correos y pasó por delante de la jirafa. Y la jirafa, ¡Uf!, ¿pero a qué huele aquí? Y el león dijo: Bueno, llevo una carta que tiene perfume de escarabajo.

Ah, ya. Pues a mí me gustaría leerla. Y la jirafa leyó la carta, que decía: Queridísima amiga: ¿Quiere usted arrastrarse conmigo bajo tierra? ¡Tengo estiércol! ¡Exquisito! Saludos, León. ¡Pero noooooo! ¡Yo no escribiría algo así! ¿Ah, no?, le dijo la jirafa. ¿Y entonces por qué no lo has hecho? ¡Porque no se escribir! Yo, por ejemplo le escribiría una carta hermosa Y le diría lo mucho que me gusta verla. Y sencillamente le diría que me encantaría estar con ella tumbados, holgazaneando, bajo un árbol.

Sencillamente, ¡mirar juntos el cielo al anochecer! ¡Eso, eso no puede ser tan difícil de escribir! Y el león se puso a rugir. Rugió todas las maravillosas cosas que él escribiría, si supiera escribir. Pero el león no sabía escribir. Y, así, continuó rugiendo y rugiendo y rugiendo un rato. hasta que oyó un voz a sus espaldas que le decía: ¿Y entonces por qué no escribes tú la carta? El león se dio la vuelta: ¿A ver, quién quiere saberlo?, dijo. Yo, dijo la leona. Y el león, de afilados colmillos, contestó suavemente: Pues no la he escrito porque no sé escribir. La leona sonrió, empujó tiernamente al león con su nariz y se lo llevó con ella. Y empezó a enseñarle a leer y a escribir: Mira, le dijo la leona, esta letra es la A, la A de amor. Cuentos infantiles fin.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR