De Príncipe a Rana

Si quieres encontrar a tu príncipe encantador Ven a Villa Perdiz los encontrarás a todos ejercitando sus músculos de fortachones en el gimnasio Hércules A todos quizás menos a nuestro protagonista.

El Príncipe Cachivache El único que pasó De príncipe a rana.

Al príncipe Cachivache no le gusta usar la fuerza como los otros príncipes.

¿Para qué? se preguntaba si en lugar de la fuerza podía usar los inventos que leía en los libros mientras unos contaban sus músculos en frente del espejo 6 7 2 ¡Ay! Me he perdido de nuevo ¿qué número iba después del 7?

Otros como el Príncipe Cachivache se pasaba toda la noche construyendo el turbo armario cambiador 3000 que te cambian de ropa en un segundo, si pero salias con el zapato puesto en la cabeza, el gorro en los pies y los pantalones de corbata.

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Sus padres cansados de ver tanto trasto inútil por el castillo y oír tanto alboroto por las noches que no dejaba dormir a nadie le dijeron un dia ¡Hijo mio! ya es hora que sientes cabeza te dejes de inventos raros y rescates a una princesa como príncipe encantador que eres.

¡Qué fastidio! El Príncipe Cachivache se marchó a la aventura.

El problema era que pensaba que era lo más aburrido del mundo rescatar una princesa. Por eso cuando… se encontró a la mascota dragón que paseaba la princesa se olvidó de ella y aunque al principio le daba miedo acercarse al animalejo. Inventó un aparato para sacarle al pobre dragón el cuerno de cabra que tenía en encasquillado en la muela.

Ya no parecía tan feroz el dragón y le dio las gracias por su ayuda. Para encontrar a la segunda princesa, había que atravesar el parque tenebroso con sus frondosas ramas y árboles.

Todo estaba a oscuras y tenía muchas ganas de llorar. Pero entonces pensó que las plantas y los animales que vivían allí debían tener tanto miedo como él. Por eso construyó muchas luces de colores parecía una pista de baile y todos bailaban de felicidad pero otra vez se olvidó de rescatar a la princesa.

A la tercera princesa, la encontró viviendo en lo alto de un edificio de veinte pisos sin ascensor, sin escaleras ni puertas. Se fabricó con unas babosas unos zapatos para subirla pero cuando estaba a la mitad y miró hacia abajo ¡Se cayó! de morros encima de la nariz fr una bruja que llegaba tarde a la cita con el peluquero para hacerse las mechas verdes. Y ya sabéis qué pasa cuando besas a una bruja ¿No? ¿No lo sabéis? pues yo os lo diré.

Te conviertes en ranao era en sapo. bueno para el caso es lo mismo. ¡Esperaaaa! gritó la bruja.

Ella quería volver a convertirlo en el príncipe pero Cachivache era tan tímido con las chicas que se fue corriendo sin mirar atrás rojo como un semáforo.

De todas maneras le gustaba más ser rana podía seguir creando inventos y ayudando a la gente con ellos. Nunca más volvió a escuchar que le dijeran ¡Cachivache tienes que rescatar princesas! Ni los príncipes no lloran ni tienen miedo, son valientes y perfectos.

Alguna que otra vez debía protegerse de las princesas cazadoras que iban en busca de una rana a la que plantarle tremendo besucón en la boca. Ahora su sonrisa tenía algún mosquito entre los dientes pero no importaba y trabaja por la mañanas en correos pegando sellos a las cartas pero era feliz porque por fin podía ser todo lo que le diera la gana de ser.

FIN.