Muertes Reales en Halloween

Muertes Reales en Halloween
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En Cuentos de Miedo veremos Muertes Reales en Halloween.

No sólo la agresividad y el uso de armas traen muertes, en ocasiones la avaricia desmedida causa un efecto todavía peor.

Fue lo que sucedió en la Fiesta de Halloween celebrada en el Pabellón Madrid Arena, en la capital de España, la madrugada del 1 de Noviembre de 2012.
Lo que debía ser una gran fiesta para 10.000 personas bajo la música del DJ Steve Aoki, acabó con la vida de 5 chicas de entre 17 y 20 años de edad. Pronto comenzaron los problemas debido a la gran acumulación de gente en el recinto, que hizo evidente que el aforo máximo permitido, no se había respetado.

Una caída en un pasillo de evacuación de la pista principal, causó una tremenda montonera en la que quedaron atrapados cientos de jóvenes sin posibilidad alguna de escapatoria, el aplastamiento y la asfixia comenzaron a causar estragos, causando una horrible muerte de 5 víctimas inocentes.

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El exceso de aforo, donde posiblemente se duplicaba de largo la capacidad máxima permitida, una pésima seguridad, la ausencia de policía, y los deficientes servicios médicos, causaron las muertes.

Actualmente, a la espera de juicio, nadie está en la cárcel De Karl Jackson dicen que era un buen hombre, con un buen trabajo como analista de datos de Morgan Stanley, la noche de Halloween de 1998 se dirigía junto a su novia a buscar a su hijo de 9 años, que estaba asistiendo a una fiesta de disfraces en casa de unos amigos.

Al pasar por el Bronx, en Nueva York, unos chiquillos disfrazados impactaron su coche con varios huevos, por lo que Karl, paró el coche y les recriminó que se lo hubieran ensuciado.
Sin mediar palabra, uno de los chicos sacó una pistola y le voló la cabeza. Sin más, tan sencillo como eso.

Debido a los disfraces, ni hay sospechosos, ni se espera que jamás se resuelva el caso, como la mayoría en Halloween, el día perfecto para delinquir, teniendo muchas más opciones de salir impune.

La noche de Halloween de 1993, transcurría como cualquier otra en la localidad de Pasadena, en California, USA. Un grupo de amigos, que apenas rozaban la adolescencia, de entre 13 y 14 años de edad recorrían las calles ataviados con sus disfraces, realizando el conocido “Truco o Trato“.

De repente, un grupo de pandilleros pertenecientes a la banda conocida como Bloods, saltó de entre unos arbustos cortándoles el paso, y sin mediar palabra, abrieron fuego contra ellos masacrándolos. 3 de los niños murieron y los otros 3 resultaron gravemente heridos.

Al parecer, sus disfraces oscuros, causaron confusión, y fueron tomados por miembros de una banda rival de la que querían vengarse.
Un error, que segó la vida de 3 niños.

El 30 de Octubre de 1975, un terrible asesinato sacudió los cimientos de un adinerado barrio de Greenwich, Connecticut, USA. Martha Moxley, de 15 años de edad fue encontrada salvajemente asesinada, desfigurada a golpes con un palo de golf, y lanceada con el mismo cuando este se rompió.
Martha había acudido a una fiesta de Halloween en casa de unos amigos del barrio, los hermanos Skakel, que se convirtieron en los principales sospechosos. A pesar de las evidentes pruebas, la investigación languideció, muy probablemente por ser sobrinos de alguien, llamado Robert y de apellido Kennedy.

Finalmente, tras 17 años, Michael Skakel fue juzgado y condenado a cadena perpetua por el crimen, pero recientemente, en 2013, fue puesto en libertad a la espera de la repetición del juicio, con la excusa de que no tuvo una defensa adecuada, será que le faltó dinero para contratar aún más abogados.
A veces, la justicia no es tan ciega, y entiende más de apellidos que de pruebas inculpatorias. Existe un tipo de personas, que no son tales sino monstruos, y son tan crueles sus acciones, que dan origen a leyendas urbanas que se cuentan, sin saber que están basadas en hechos completamente reales.

Es el caso de Ronald Clark O ‘Bryan, también conocido con el Monstruo de los caramelos, o el Hombre que mató Halloween.
Corría la noche de Halloween de 1974, en Deer Park, Texas, USA, cuando Ronald, acompañaba a sus hijos, de 5 y 8 años de edad, junto a sus amigos, a recorrer el vecindario pidiendo caramelos. Al regresar a casa, Timothy, el mayor, comenzó a sentirse mal, sin que nada pudiera hacerse por salvar su vida.

Había sido envenenado.

Ronald intentó justificar que el culpable era un vecino de cuya dirección no se acordaba, pero los niños negaron su versión diciendo que él mismo, les había dado esos caramelos, que repartió entre todos.
Acuciado por las deudas económicas, suscribió un seguro de vida a sus hijos, y para encubrir el crimen, repartió caramelos de cianuro tanto a ellos, como a sus pequeños amigos.

Por suerte, el único que lo comió fue Timothy, además, requerido por su mismo padre que comenzaba a impacientarse.
Ronald fue hallado culpable y ejecutado, pero permanecerá para siempre, en leyendas urbanas de pesadilla.

Tan sólo en la ciudad de Cali, Colombia, se produjeron 14 asesinatos durante el Halloween de 2014, un pequeño país como Puerto Rico, registró otras 14 muertes violentas en las celebraciones del año pasado, y cifras similares se registran en cada rincón. Los disfraces otorgan anonimato, y el anonimato aumenta notablemente la impunidad.
Es esa sensación de no ser reconocido, la que incrementa los niveles de agresividad, causando que sean días en los que se debe tener un poco más de precaución que en días normales. Al fin y al cabo, nadie va a decir nada, si alguien se pasea por la calle ensangrentado, con un hacha, y una cabeza en una bolsa. Tratad que no sea la vuestra.

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