Himnos y Camisetas

Himnos y Camisetas es donde, yo sigo insistiendo en que sigue siendo una como una pueblerina. Una comuna en la cual la gente se ayuda, de alguna u otra forma, aunque dicen que ha cambiado mucho.

Pero yo todavía me encuentro con gente de aquellos tiempos y que no nos vemos de veinte o treinta años, y todavía se conserva eso de «Hola, ¿cómo esta, viejo? ¿Cómo te va?» Y uno puede conversar, si ustedes recorren las calles y preguntan: «¿Qué es lo que es Quinta Normal para ustedes?» La gente siempre responde lo mismo: «Es mi vida. Es mi todo».

La importancia que tienen cada uno de los clubes que se fueron formando, fue producto de la necesidad de los jóvenes que, si no estaban en los clubes de fútbol, estaban en los centros culturales.

Muchos de ellos participaban de ambos. En ese tiempo todo el mundo participaba en el deporte, en el fútbol. Porque habían canchas en todas partes. Todos jugaban a la pelota. En la otra cuadra, todos jugaban a la pelota.

En las cuatro cuadras, todos jugaban a la pelota. Sobraban jugadores. Como le digo. Antiguamente, aquí el que no jugaba a la pelota…andaba en silla de ruedas no más. Yo llegué aquí el ’49. ¿Ya? Incluso no había ni reja, ni muralla allá. Teníamos que venir acá o aquí y ahí vestirnos.

En el invierno, a las ocho de la mañana, con un frío… pero nos gustaba tanto la cuestión del deporte. Y no habíamos doce, habíamos quince, veinte cabros.

Desde allá a acá hasta, más o menos, en ese poste, era la cancha uno. Para allá. De ese ancho, de aquí para allá. Ahí quedaba un espacio y ahí empezaba la otra cancha, para allá. La dos. Era tanta la gente, oye. Eran filas. – ¿Traían sillas, bancas, de a pie? – Los primeros traían, claro. Primero venían mujeres y traían banquitas, sillas… Estaban al principio, los otros detrás. Sí se mantiene fuertemente en las ligas las competencias de sénior. Se mantienen, pero muy bien. Hay muchos clubes… El estadio Clemente, los fines de semana se llena. Se llena de gente que es pura gente adulta, adulta mayor.

Juan García, entre ciento veinticuatro clubes nunca ha fallado en esta justa de campeones de campeones. Y siempre, si no ha sido campeón, no baja del segundo o tercer lugar. Juan García, este club. Que ha sido el más grande de esta comuna. Yo, por eso, cuando otros clubes me dicen a mí… yo les digo: «sabes, ni aquí me llegan». Ni aquí me llegan. No hay ningún club en esta comuna que le haga el peso a este club. Ningún club. Nunca se llamó Juan García. Antes de eso se llamaba «El As». – «¿El As?» – El As. A posterior, cuando llegó el presidente aquí, entonces… desgraciadamente, él falleció.

Se cambió el nombre de El As por el nombre de Juan García. Y ahí empezamos. El año 1933. 26 de febrero de 1933 y hasta ahora. En estos momentos, dentro de todo el fútbol amateur de Quinta Normal, somos el único club más antiguo que está quedando.

– En la comuna de Quinta Normal.

– De Quinta Normal. El 2013, ya van a ser ochenta años que tiene este club con vida. Yo nací aquí, en este club. Calcula, yo tengo 72 años. Y estoy aquí desde los diez años jugando. Ahora, jugaba… pero ahora estoy viniendo acá a ver a los nuevos que están entrando. Pero tenemos toda esa trayectoria. Vamos a la cuenta… Cinco… Cuatro… Tres… Dos… Uno… ¡Ya! Mi padre fue, prácticamente, uno de los fundadores del club. Mi papá era del año 1895.

Tenía 18 años cuando se fundó el club. Y la historia cuenta del club, que la iniciaron unos jóvenes en la Plaza del Roto. Se juntaron un grupo de jóvenes y ahí se inició el club Royal. Antiguamente, el pan tenía que estar en la calle a las siete de la mañana, seis y media. Tenían que llegar muy temprano al lugar, a la panadería. Y la panadería, antes de que la abrieran, invierno, verano, eran las cuatro de la mañana, cuatro y media. Que es lo que se calcula.

Entonces, ellos para calentar el cuerpo y qué sé yo, daban vueltas a la plaza. Fue así que fueron apareciendo unos que eran mejores para correr y otros, menos. Entonces, los buenos fueron contagiando a los otros trabajadores. Se entusiasmaron a tal magnitud que el patrón les dijo: «Bueno y ¿qué es lo que hacen todo este rato, para acá, para acá?» y les contaron, ellos. Y habló con los amigos panificadores de esos tiempos… Los dueños que crearon la San Camilo, La Selecta, los Castaños, los García… los grandes panificadores. Y ellos ayudaron al club. Y ahí el club se fue para arriba. Anduvo bien el club durante muchos años. Bueno, los viejos se fueron muriendo y la historia quedó. Llegaban 300 personas al estadio Zambrano.

Que existía la cancha uno, la que tenía galería. Y la galería entera eran puros verdes. Puros verdes. ¿Sabe? Cobraban entrada y llegaba gente, se lo juro por Dios, hija, a preguntar: «¿Juegan los verdes?» – Sí, juegan los verdes. Pagaban la entrada y entraban. Iban a ver jugar a los verdes. No eran de nuestro club. Pero iban a ver jugar a los verdes. – Eso es verdad. – Porque era tan lindo este club. Teníamos un equipazo.

Nosotros, ¿sabe? nos paseábamos a todos. No quedaba nadie en el barrio. Cuando íbamos a jugar. Tres, cuatro micros llevábamos, llenas de gente, con todos los hijos. Lo pueden decir ellos, ¿no? No quedaba nadie acá. Yo me sé todos los cantos del García. Todas las canciones. Pero la canción que más me gusta dice: «Hay un buen club en el barrio que se llama Juan García No han visto nunca mis ojos un club tan bien formado. Dicen que están participando en ese club tan famoso. Porque en partido que juegan ha de salir victorioso. Juan García, Juan García, yo te quiero mucho a ti. Son tus hombres tan veloces, como no se puede ver que el Juan García tendrá que ser dueño de todo, de todo el rey». Antes todos nos disparábamos. Con las familias, con las mamás, con los hijos. Con toda la gente. Llevábamos, pero a todo el mundo, Por eso la gente, aquí en la que nosotros llamamos «el rincón», la calle que está acá. Todos son del Juan García, todos. Son puras familias que pertenecen acá. Tienen los hijos, y estamos todos viejos ahora ya. Entonces seguimos luchando por los nuevos que están llegando. Pero esa es la historia del club que tenemos. A mí me encantó toda la vida correr. Toda la vida. Y además, que como tuve una enfermedad reumática. Tenía problemas de articulaciones. El atletismo me hacía muy bien. Me hizo muy bien. Me encanta y me encantaría volver a correr. Por lo menos trotar. Correr es muy difícil. Ya el médico lo dijo. Pero trotar, despacito, me encantaría. Yo, junto con el deporte, me gustó muchísimo competir y qué sé yo… pero, de repente, también hacía mis desarreglos y me tomaba unos traguitos el fin de semana. Y en más de alguna ocasión, estaba con los amigos ahí y ya estaba medio encañonado. Entonces, les decía a mis amigos: «Pensar que la gente piensa que soy un gran deportista y miren, estoy pa’ la cagada aquí». El club nuestro cumplió cien años del primero de enero de 1913.

Por lo tanto, ya pasamos, estamos plenamente en el centenario. Por eso esta corrida hoy día era la Corrida Centenario. Y lo principal es que se hace en la comuna. Que se hace por las calles de la comuna y aquí, pues. Estamos al frente de la república del Polígono. Yo se lo digo con mucho corazón, con mucha hidalguía, que me siento halagado de estar vivo y estar al lado de este viejo, al lado de este viejo. Es que yo, yo tenía seis años. ¿Usted cree que yo alguna vez en mi vida iba a pensar cuando tenía seis años tomarme un trago con él? Ellos jugaban en el primer equipo de nuestro club. Del equipo más grande que ha tenido este club. Gracias a Dios, Dios me ha dado la vida para estar con ellos. – Ya murió el papá de él, han muerto todos. – ¿Cómo no voy a querer a mi club? ¿Qué es para ustedes el México? Ay, ¡lo máximo! Es de toda la vida, yo de cabrito chico, de los diez años jugando en este club. Hemos tenido altos y bajos y ahora por lo menos… – Tenemos un bajo. Claro, porque faltan jugadores pero nosotros igual nos mantenemos arriba. Nos miran como con ejemplo porque este club ha recibido hasta premios de los árbitros. – De los árbitros.

Por la disciplina.

Una copa.

El equipo que no era… Ahora echaron una aniña. Ahora mismo, ve que el árbitro se portó súper mal con nosotros pero nosotros hablamos ahí en el rinconcito Yo nunca había visto que los árbitros regalen una copa. Un ejemplo. Claro. Y eso es orgullo para uno. También tenemos errores. Siempre tenemos baches. Todos los clubes tienen baches. Cuidado con eso. A uno le dicen, oh no… el club perfecto. No, jamás. Lo que dice él es cortito, pero en forma constructiva. El club está construyendo todo esto. Con sacrificio, etcétera, etcétera. Y equis persona dijo: «No me gustó». ¿Escucha eso? «No me gustó». Y todos sacrificándose, que se ve más lindo. Pero llega esa esa negación. «No me gustó». Y todos lo miran… «bueno, tarea de Dios, hay que escucharlo no más». ¿Me entiende? Esas son las negaciones que en todos los clubes hay. Nosotros, cuando un socio sufre un dolor, nosotros estamos con ellos. Estamos sufriendo lo mismo. Y hacemos todo lo… – Aquí quebraron a un cabro un jugador. El número 3 que estaba jugando ahora, lo quebraron y le hicimos un festival. Claro.

El Lucho Pérez trajo los… los viejos cracks de Colo Colo y todos esos fondos para este niño. Nos juntamos para juntar platita para ayudar, Hacemos un fondo, un paquete, una caja para cuando está sin pega uno. – Si se muere alguien, estamos ahí. – Somos unidos. Nosotros cuando, de repente está muy feo, así y hay gente que no viene de lejos, nos juntamos, jugamos lota,

– Usted sabe.

– Hacemos alguna comida.

– Él ha estado en la casa.

Aunque sea una huevada, pero lo hacemos. Pescamos los huevitos y… sanguchito, pero estamos ahí. Hay muchos clubes que han muerto por equis motivo. Pero, aquí gracias a los dirigentes antiguos y algunos que llegan, igual el club… Mira, ahora mismo se está arreglando todo de nuevo. Con sacrificio. – Nací aquí y vuelvo a mis orígenes. – Y aquí muero. – Aquí muero. Aquí. Hasta en la calle me pueden velar pero aquí. Porque somos deportistas y algunos piden quiero canciones, nada de llorar ni ninguna cosa. ¿Ni café? No, con copete todos. Como nacemos, nos vamos. Si nosotros pasamos, la institucion tiene que quedar siempre.

La institución tiene que quedar siempre. Juan García. Color de verde la camiseta y el estandarte representa el corazón. Defenderemos con el deporte nuestra querida institución Jugadores del García jueguen todos con orgullo. Los equipos a la cancha la barra lo alentará. Jugadores del García jueguen todos con orgullo. Chute al arco, ¡gol! Rompe malla, de la malla al marcador. Ce, ache, í, ¡Chi! ele, é… ¡le! Chi, chi, chi, le, le, le, ¡Juan García de Quinta Normal! ¡Y no hay más! ¡Eso es! ¿Quiénes son los que vibran todavía con el fútbol? Los adultos. Los adultos mayores. Los que tienen la oportunidad de ir a ver jugar al amigo, «¿oye todavía juega a la pelota?» Y uno se sorprende también, de repente, cuando va y te dicen «Mira y todavía juega este compadre a la pelota, que tiene sesenta años, setenta años». Y ellos son felices con eso. Desgraciadamente, se mantiene el club por los viejos que somos nosotros. Prácticamente, los senior son los que mueven el club actualmente. Nosotros ahora somos un club de viejos. Máster. Estamos afiliados a la Federación Máster de Chile. Hoy día anduvieron muchos viejos estandartes nuestros acá. Y ellos se emocionan. Se emocionan cuando ven la bandera del club, se encuentran entre ellos, se abrazan, se nos van, de repente, algunos atletas, en el sentido de que fallecen. Por la edad. Están cansados ya. Entonces, en cien años hay muchas generaciones. En la época mía éramos primeros ahora, viejos cracks. Todos están pensando en ver más adelante si es que podemos empezar con los infantiles de nuevo. – Es mejor. Con infantiles. Cabros jóvenes. Y esa cuestión de la droga, la discoteque… Mira, yo tengo a mi hijo, él tiene a su hijo. Mi hijo tiene 19, 20 años. Juega baby y toda la cuestión, yo lo miro y gracias a Dios ya no le hace a ninguna de esas. Pero hay uno. Los hijos de Jorge también. Pero hay que juntar veinte. Ojalá que la gente que… los señores que lleven a sus familiares.

Los señores, todos somos abuelos ahora. Incentivar a nuestros hijos, a nuestros nietos. Hay una nueva generación directiva del club. Todfutbolos estos jóvenes, que yo les digo jóvenes entre comillas, son una generación de ex atletas del club que están volviendo. Y están volviendo con mucho cariño. Y yo estoy trabajando para que ellos se hagan cargo del club desde enero para adelante. Que den paso a a nosotros los viejos, que vamos a estar ahí de a poquito apoyándolos en el sentido de orientar los, asesorarlos.

Y ellos están de acuerdo en eso. Gente joven que formó el club, entre ellos estaba mi hermano Pablo, y ellos siguieron. Siempre. Se unieron, nosotros, yo lo conocí a él, nos casamos… Los papás del Lucho Pérez, del Luis Pérez, también eran del club, se casaron, y así. – Sencillamente, todos han… – Como familia. Y hemos integrado a los niños, la familia, y ellos siguen. Nosotros les estamos incentivando el amor a los niños que van creciendo. Para que sigan. Yo les digo, cuando yo esté viejita ustedes tienen que seguir y tenerlo arriba y seguir con los niños.

– Voy a ir con bastón a la casa.

– Y todos.

Todos son así. Todos.

Hoy hay fiesta aquí en la cuadra la organiza el club del barrio No sé si es baile pro fondo o es que están de aniversario Reparten muchas entradas todos los socios activos.

Limpian con Brasso la plancha que señala el deportivo. Terminando los partidos se preparan los festejos buscando su mejor ropa niños, mujeres y viejos. Al comenzar el banquete se premia a los de más garra para los grandes diplomas para los chicos medallas. Y ya se va terminando este nuevo aniversario de este club tan querido de chilenos y mexicanos.

Y este ha sido mi relato que yo he venido a contar a todas estas personas que me han querido escuchar. Lo he dicho con alegría con todas mis emociones y se lo brindo a mi club el México y sus Canciones.

Todos, ¡manos arriba! Por favor, porque nos van a apuntar con una pistola… ¡Adelante! Estas son las mañanitas que cantaba el Rey David. Hoy por ser su aniversario se las cantamos aquí. Despierta, mi bien, despierta mira que ya amaneció ya los pajarillos… ¡Feliz 55 años Club México! ¡Bravo! ¡Órale! Qué linda está la mañana en que vengo a saludarte. ¡55 años Club México de Quinta Normal! ¡Vamos, muchachos! El día en que tu naciste nacieron todos los machos y en la pila del bautismo cantaron los ruiseñores. Ya viene amaneciendo ya la luz del día nos dio. Levántate de mañana mira que ya amaneció. ¡Eso es! Muchas felicidades a todos ustedes. Directamente de México nosotros también. Pero México con Recoleta.