Vida pasada

Vida pasada
5 (100%) 1 vote

Ya no se acuerda de su vida pasada,

ha borrado de su mente los años amontonados en sus hombros y respira al abrir el gran ventanal del salón llenado todavía de la espesa neblina de humo de cigarrillos mal apagados.

Vida pasada

Parece una pesadilla todo, pero ha decidido renunciar al mal que todo esto le provoca en el cerebro y ha hecho una larga mirada a su territorio, a su habitáculo dormido en las entrañas del desorden más monumental.

Si alguien entrara ahora mismo en aquella vivienda tendría graves inconvenientes para avanzar por el pasillo inmensamente largo que conduce a la luz de la estancia central.

Todo está lleno de cajas abiertas de ropa, todo es alineado en montañas de libros apilados alfabéticamente y por autores consagrados.

Unas bragas sucias también descansan, liberadas, en un rincón del baño, olvidadas por la tarde anterior cuando fueron liberadas por su propietaria en introducirse en la ducha.

No importa de este miserable ambiente cargado de miseria humana, de la cocina llena de grasa, y las lavadoras oxidadas de la ropa sin recoger.

Enseguida las cosas serán de otra manera, de eso está satisfactoriamente segura.

El truco insistente de su móvil la despierta de su comportamiento.

Responde con una voz que no parece la suya, es el sueño melancólico de un ser nuevo en gestación, de una nueva forma de expresión humana.

No sabe si alegrarse o decepcionarse ante la incógnita de una charla, pero finalmente decide afrontar este nuevo reto de hablar con alguien.

Descuelga el auricular buscando un hueco entre el sofá apretado de sábanas y nórdicos sudados de una gran derrota.

-Si?

-Lola? Eres tú, reina?

-Sí, Soy yo.

-Niña, Me tenías preocupada.

Hace días que no contestas mis SMS, ni los correos, ni las llamadas…. Demonios!!  Donde estarás, eh? ¿Qué haces? Como es que no hemos quedado para vernos estos días, eh?

-No Te preocupes, María. Estoy bien. Sólo hago limpieza…

-Limpieza? Y ahora !! Si a ti no te gustan paso las tareas de la casa, que te conozco bien, reineta mía!

-No, Te equivocas.  En eso he cambiado, definitivamente, para siempre.

Ya no habrá más desorden en mi vida, te lo prometo.

Estoy harta de mi vida anterior, el futuro ha penetrado en mi vida por fin !!

-Pues Sí que estás filosófica hoy, niña !! Mira, yo te llamaba para animarte a ir a la playa.

Hace un día espléndido y tú estás más blanca que la leche.

Se nota que no has visto la luz en todo el verano, así que déjate de chorradas de limpieza, ponte el bikini, que te paso a recoger en una media hora, tres cuartos, de acuerdo?

-No, María, no.

No me apetece ir a la playa, hoy.

Tengo mejores cosas que hacer…

Ah, Si? ¿Qué? ¿Qué piensas hacer ahora? Lavar cristales y ollas a presión?

Venga, no seas tonta !! Lo que no has hecho en tres meses no es necesario que lo hagas ahora en dos días, que te conozco.

Te coge el arrebato y uaaaaaaaauuu !!, a desmontar tu casa.

Qué aburrimiento, por favor!

No, No me entiendes.

Se trata de algo totalmente diferente, ya lo verás.

Quedarás petrificada cuando te la cuente, pero ahora tengo que dejar, no puedo esperarme más, el futuro me espera …

-Joder, Niña, sí que vamos bien con los misterios.

Bueno, y cuando piensas desvelarme esta cosa tan misteriosa que llevas entre manos, ¿eh?

-Te Llamaré, no te preocupes, pero ahora necesito estar sola, de acuerdo?

-De Acuerdo, niña, de acuerdo. Te quiero y bien lo sabes, ¿verdad?

-Sí, Soy totalmente consciente. Yo también, yo también te quiero.

-Bueno, Pues espero tu llamada.

-Sí, Sí.

– Adiós, Cuídate, ¿eh?
Sonrió plácidamente.

María era su mejor amiga, por supuesto, eso sí que lo tenía claro, pero era demasiado aventurado explicarle nada en estas circunstancias, era demasiado temprano, todavía.

Volvió a su mundo doméstico desordenado y observó los cristales congelados en la suciedad pura y dura, las camas sin hacer, la mesa del comedor llena de cosas (qué cosas, eh? Uf, ni lo sabía!), Las bolsas de basura escondidas en un rincón de la galería junto a los desinfectantes y lejías, y decidió sacarse de una vez la máscara veneciana que llevaba y emprender el nuevo giro que su vida exigía.

Se dirigió a su habitación, azul cielo aún después de la tormenta, abrió el gran armario buscando las prendas imprescindibles para llevar a cabo el cambio, llenó una maleta de ruedas negra comprada en la tienda de chinos al lado de casa, buscó los papeles imprescindibles para seguir siendo legal en esta sociedad, un par de catecismos de libros que le acompañarían siempre en este nuevo viaje, y se despidió de aquella casa con una sonrisa entre socarrón y sugerente a la vez.

Cerró con firmeza la puerta y bajó en el ascensor como en una nube blanca de seda empolvada de sueños de talco envueltos de una cierta esperanza.

Su corazón latía insistentemente, un gran nudo le apretaba el estómago.

Quedo ENAMORADA!!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR