Los Secretos de la Iglesia Católica

Los Secretos de la Iglesia Católica
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Lo mejor de Cuentos de Ciencia Ficción presentamos Los Secretos de la Iglesia Católica.

Jan Karski, fue un joven católico polaco, que apenas en su adolescencia, fue enviado por la resistencia polaca, para informar al mundo exterior de la situación de los judíos, en el gueto de Varsovia, durante la ocupación de las tropas de Hitler, sus suplicas llegaron hasta el Papa Pio XII, cuya respuesta no se hizo esperar: Cruzarse de brazos.

Es cierto que la Iglesia católica salvó a muchos judíos de la persecución nazi, pero por iniciativas individuales de sacerdotes que se jugaron, y en muchos casos, perdieron la vida, la posición institucional de la Santa Sede fue la del silencio, incluso siendo conscientes de lo que estaba sucediendo.

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El cardenal Tarsicio Bertone, uno de los grandes de la Iglesia Católica las últimas décadas lo definió como prudencia, pero esa prudencia se hace un argumento bastante débil ante el holocausto. Y es que la permisividad con el fascismo no viene de ahí, sino que ya el antecesor de Pio XII, Pio XI, que fue calificado como el mejor amigo de los nazis, mantuvo una estrecha relación con el dictador fascista italiano Mussolini, incluso ayudando a encumbrarlo, o con vergonzosos actos como la felicitación pública por sus hazañas al Mariscal Rodolfo Graziani, conocido como el Carnicero de Abisinia, por las matanzas de decenas de miles de civiles durante la mal llamada Guerra Italo Etíope, que en realidad fue un exterminio sin sentido del imperialismo fascista italiano.

Cuando las tropas de Hitler penetraron en Yugoslavia durante la WW2, el ejército defensor se vio atenazado entre la potente maquinaria bélica alemana y la traición de la Ustasha, grupo fascista ultra católico croata, el mismo día que los alemanes entraron en Zagreb, siendo recibidos con entusiasmo, fue proclamado el estado croata, tomando el mando el partido Ustasha con la aquiescencia de Hitler.

El gobierno católico fascista croata fue firmemente apoyado por la Iglesia, que lograba un territorio separado de la ortodoxa Serbia, la iglesia fue un puntal fundamental de una represión olvidada, que en poco tiempo, trajo la ejecución de casi un millón de ortodoxos serbios y judíos en base a un derecho canónico promulgado.

Con el apoyo total de la Iglesia, los campos de concentración en territorio yugoslavo, no tuvieron nada que envidiar, y en muchos casos superaron, a los campos de concentración nazis. Una barbarie atroz que la historia ha querido olvidar El Papa Pablo VI y Michele Sindona tomaron contacto, cuando este último hizo de intermediario entre la CIA y la Santa Sede, para hacerle llegar discretamente fondos para evitar la expansión del creciente partido comunista italiano.

Michele Sindona, miembro de la francmasonería, era un diablo de los de corbata, forjado a sí mismo, que pronto se convirtió en el responsable de las finanzas de la familia Gambino, levantando un impresionante holding empresarial para blanquear el dinero mayoritariamente proveniente de la venta de heroína.

Pablo VI y Sandino, el banquero de la mafia, pronto se hicieron amigos, y el Papa, preocupado por una reforma fiscal del gobierno italiano, no tardó en entregarle el control total de las finanzas del Vaticano, es así como el Vaticano se integró, y en cierta manera se hizo parte, de una estructura mafiosa, diseñada para la comisión de delitos, que ha traído de cabeza a muchos Papas hasta la fecha, atados de pies y manos, ante el poder entregado para la gestión, plagada de oscurantismo, de un patrimonio inmenso, pero que ha llevado a la Santa Sede, conjuras, traiciones, crímenes y delitos de todo tipo a una escala asombrosa, que en la actualidad, todavía se trata de sacudir. Muchas son las conjuras habidas en la Iglesia Católica, de las cuales algunas terminaron con el asesinato de un Papa.

La última muerte que encierra infinidad de dudas fue la de Juan Pablo I, un diagnóstico falso, unas causas de la muerte imposibles, una autopsia secreta, una sobredosis de un medicamento que lo mató pero que nadie le recetó, y unos papeles en su mano que no soltó ni al morir, cuando apenas llevaba un mes ejerciendo como Papa, son los ingredientes de una apasionante historia. Según la versión oficial, no hubo ni autopsia, y la causa de la muerte fue un infarto fulminante por causas naturales, que nadie se cree.

Numerosos testigos contradicen esa versión, y afirman que sí hubo autopsia, y que la causa de la muerte fue una sobredosis por un vasodilatador que su médico personal no le recetó, básicamente porque su estado de salud era bueno, al parecer Juan Pablo I, llegó con la idea de hacer importantes reformas, y se topó con las intrigas nacidas durante el papado de Pablo VI.

La venta de un banco por el poderoso cardenal Marcinkus, y el omnipresente Michele Sindona, sin ni siquiera consultar, dedicado a dar crédito a los pobres desató la ira de Juan Pablo I, que rápidamente creó un paquete de cambios y reformas, porque como dejó entrever sospechaba que su muerte se acercaba.

Los intereses en juego eran demasiados, logia masónica, mafia, banca corrupta, y los propios núcleos de poder del Vaticano, y no vieron con buenos ojos las injerencias del Papa, muy posiblemente, Juan Pablo I fue asesinado, el papel que portaba en su mano contenía los nombres que sucederían a las personas que iba a destituir.

Tras su muerte, las cosas se mantuvieron igual, según los datos de la propia Iglesia Católica, fruto de sus investigaciones, 3420 sacerdotes han sido castigados por la Santa Sede a causa de abusos a menores durante la última década, es decir, 1 al día durante 10 años, de los cuales 848 han sido condenados a la ridícula máxima pena, ser separados del servicio sacerdotal.

Y estos son solo los datos eclesiásticos, a los que habría que sumar los miles de procesos penales abiertos en el mundo, casos que de manera tradicional, han sido cerrados mediante el pago de suculentas indemnizaciones a los padres por parte de la Iglesia, para enterrar los procesos y salvaguardar su imagen, quedando atrás miles de vidas de inocentes destruidas.

La pederastia es y ha sido un cáncer para la Iglesia, que solo con la llegada del Papa actual, Francisco I, parece que ha sido tomada más en serio la tarea de admitirlo y extirparlo, aunque siglos y siglos de impunidad, amparados en una posición de poder, son difíciles de erradicar en tan solo unos años.

Algunos dirán que son casos aislados, pero que un sacerdote que dedique su vida a ello, tenga casi un 5% de probabilidades de estar involucrado en un caso de abusos a lo largo de su carrera, es una auténtica barbaridad, ni uno más, como dije en la primera frase, este no es un vídeo contra el catolicismo, sino contra las ratas que convirtieron una institución que debía ser ejemplar, en una cueva de bandidos, amparados bajo una estructura corrupta, que les ha permitido actuar a sus anchas sin responder por las barbaridades cometidas.

A día de hoy, en apariencia, el actual Papa, Francisco I, se ha lanzado a luchar contra parte de estos vicios adquiridos con el paso de los siglos, y si realmente esa es su intención, le deseo suerte y habilidad, porque a estas alturas, ya todo el mundo sabe, lo que sucede cuando se mira debajo de la alfombra que no se debe.

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